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DUBLIN, KILKENNY, CASHEL, PARQUE NACIONAL DE KILLARNEY, PENINSULA DE DINGLE, COOMEENOOLE, ACANTILADOS DE MOHER, KINVARA, CONNEMARA, KYLEMORE ABBEY, BRU NA BOINNE

A nuestra llegada al aeropuerto de Dublín, sobre las 12:10, nuestro autobús privado nos trasladará al hotel. Comeremos algo antes de comenzar nuestras visitas. Esta tarde tenemos una toma de contacto con la ciudad, que iremos completando a lo largo del día de mañana.
Comenzamos con una primera toma de contacto suave por el corazón histórico de la ciudad: St Stephen’s Green, parque fundado en 1664 y transformado en el siglo XIX, pulmón victoriano donde la naturaleza convive con vestigios de la insurrección de 1916. Durante el Alzamiento de Pascua de 1916, los insurgentes ocuparon el parque y abrieron trincheras: la historia política moderna de Irlanda está literalmente bajo nuestros pies. Continuamos por Grafton Street, el corazón peatonal de Dublín, donde músicos callejeros, escaparates y cafés nos muestran la vitalidad cultural contemporánea de la ciudad. Finalizamos en Merrion Square, ejemplo perfecto del planeamiento georgiano del siglo XVIII: fachadas simétricas, ladrillo rojo y puertas de colores que hoy simbolizan la elegancia clásica del viejo Dublín. Una primera tarde pensada para sentir la ciudad antes de explicarla.

Hoy descubrimos la Dublín monumental. Iniciamos la mañana con una de las mayores joyas culturales de Europa: el Libro de Kells, manuscrito iluminado del año 800 d.C., obra maestra del cristianismo insular. Sus entrelazados, símbolos y colores en espiral muestran cómo el arte irlandés fusionó tradición celta y fe cristiana en una estética única. En la Old Library del Trinity College, uno de los espacios más fotogénicos del mundo del libro, con su “Long Room” de metros y metros de volúmenes antiguos, sentimos la solemnidad del conocimiento acumulado durante siglos. Cruzamos el patio del Castillo de Dublín, núcleo del poder británico en Irlanda hasta 1922, donde se tomaron decisiones que modelaron la historia política de la isla. Posteriormente llegamos a la catedral de St Patrick, consagrada desde el siglo XIII, y allí descubrimos la huella de Jonathan Swift, autor de Los viajes de Gulliver, cuyas críticas mordaces definieron la conciencia moral de Irlanda.
Tras el almuerzo, visitamos Kilmainham Gaol, antigua prisión donde fueron ejecutados los líderes independentistas de 1916. Sus pasillos severos y patios silenciosos nos permiten comprender cómo la lucha por la independencia no fue solo política, sino emocional y humana.
Terminamos la tarde paseando por Temple Bar, barrio de tiendas, galerías y pubs tradicionales, donde la ciudad respira música, vida y literatura.
18:30–19:00 – Llegada al hotel.

Este día dejaremos Dublin para adentramos en el interior medieval de Irlanda. Viajamos hacia Kilkenny, donde llegaremos sobre las 12.00 de la mañana, una de las ciudades medievales mejor conservadas del país. En el casco histórico — callejuelas de piedra, trazado irregular, artesanía local— entendemos cómo el urbanismo medieval sigue vivo en la vida cotidiana. Visitaremos su imponente castillo, erigido en el siglo XII y remodelado en época victoriana, que domina el río Nore como símbolo de poder normando y la aristocracia irlandesa. En sus salas podemos leer la evolución del gusto desde la Edad Media hasta el romanticismo del XIX.
Haremos una pausa para la comida en un restaurante local. Después, continuaremos nuestro camino hacia el pueblo de Cashel, donde tendremos la oportunidad de visitar la célebre Rock of Cashel Uno de los mayores y más antiguos complejos religiosos y medievales de Irlanda. Situada en un espectacular afloramiento de piedra caliza, la Roca de Cashel posee el conjunto de edificios medievales más impresionante de Irlanda. Los monumentos incluyen una torre redonda, una cruz alta, una capilla románica, una catedral gótica, una abadía, la Sala de los Vicarios Corales y una Casa Torre del siglo XV. En Cashel, la arquitectura se alza como un recordatorio de que la Edad Media no fue oscura: fue monumental, espiritual y luminosa.
Terminada nuestra visita nos dirigiremos a nuestro hotel.
Tiempo libre.

Hoy saldremos pronto de Cashel en dirección hacia el Atlántico. Cruzamos la isla hasta el Parque Nacional de Killarney (primera reserva natural oficial de Irlanda, establecida en 1932) donde llegaremos alrededor de las 11:00 de la mañana. Se trata de una de las reservas naturales más queridas por los irlandeses. Visitamos la Muckross House (de las 09:15 hasta las 18.00 horas - Última entrada a las 16.40 horas), mansión victoriana rodeada de magníficos jardines donde la nobleza irlandesa y británica celebraba recepciones fastuosas. Nos acercamos al Ross Castle, donde resuenan historias de clanes gaélicos y asedios, una fortaleza del siglo XV donde la resistencia gaélica se enfrentó a la artillería inglesa.
Por la tarde contemplamos Ladies View, mirador bautizado así tras la visita de la reina Victoria; la cascada de Torc, encajada entre montañas; y paseamos en barco por el Lago Leane, territorio modelado por glaciares donde montañas y nubes se reflejan como en un espejo. El día combina paisaje sublime y memoria aristocrática, recordándonos que el poder también se escribió en jardines, lagos y residencias. Al final de la tarde regresaremos a Killarney y os dejamos tiempo libre (os propondremos una visita al pub histórico ÓConnorśs Famous Pub). Día pensado para respirar Irlanda.

Entramos en la Irlanda más profunda, donde el gaélico aún se escucha. En Dingle descubrimos la Irlanda que sobrevive al paso del tiempo. En esta península descubrimos 6.000 años de historia entre iglesias del cristianismo temprano como el Oratorio de Gallarus, construido en piedra seca sin argamasa, es una de las iglesias más antiguas y mejor conservadas de Europa occidental. Su forma, casi de nave invertida, resiste la lluvia atlántica desde hace más de mil años. Visitaremos Kilmalkedar, con su iglesia románica, su ogham (escritura celta tallada en piedra) y su reloj solar, donde podemos leer la transición del paganismo al cristianismo, así como las Fahan Beehive Huts, viviendas en forma de colmena, se intuye la vida monástica primitiva de aislamiento y oración.
Las vistas de Coumeenoole, Slea Head y Dunquin Pier revelan la fuerza del Atlántico, mientras que el Blasket Centre conserva las tradiciones literarias de las islas Blasket, cuyas voces narraron la dureza y belleza de vivir al borde del océano.
Sobre las 18:00 horas regresaremos a nuestro hotel en Killarney. Tiempo libre para pasear por Dingle y conocer de cerca su vida local y artesanía. Un día que muestra que Irlanda no solo conserva su historia: la habita.

Nadie que visite Irlanda puede marcharse sin conocer los fabulosos Acantilados de Moher, donde el Atlántico ruge contra paredes de roca de más de 200 metros de altura. Estos acantilados forman una muralla natural de casi 8 km de longitud, con alturas que alcanzan los 214 metros sobre el océano Atlántico. Su nombre procede del irlandés Mothar, que hace referencia a una antigua fortificación destruida durante las Guerras Napoleónicas para construir una torre defensiva. Han sido lugar de historias y leyendas transmitidas por marineros, pescadores y cuentacuentos y referencia cultural para pintores románticos y escritores que buscaron aquí el sentido de lo sublime.
Después de visitar este enclave único, nos internamos en The Burren, gran meseta kárstica formada por piedra caliza. Aquí la naturaleza desafía la lógica: orquídeas alpinas y flores mediterráneas brotan entre grietas calcáreas, recordándonos que el clima, la piedra y las mareas crearon un ecosistema único. The Burren es uno de los paisajes más singulares de Europa: una meseta kárstica de piedra caliza, modelada por glaciaciones durante millones de años. Su apariencia lunar contrasta con una paradoja botánica: pese a lo árido del terreno, florecen en primavera más de 600 especies de plantas, incluyendo: orquídeas alpinas, especies mediterráneas, flores árticas y helechos y musgos resistentes.
Cerramos el día en Kinvara, cuyo nombre en gaélico Cinn Mhara significa “cabeza del mar”, que fue durante siglos un refugio natural para marineros y comerciantes. En el siglo XIX destacaba por la pesca y el comercio de algas, especialmente el alga kelp, utilizada para obtener yodo, fertilizantes y productos medicinales. Allí se mantienen tradiciones náuticas, con sus currachs (embarcaciones tradicionales), ferias y festivales de música, que reviven la cultura gaélica y la atmósfera tranquila de los pueblos del oeste irlandés, con casas de colores, cafés pequeños y tiendas artesanales. Viistaremos el Castillo de Dunguaire, construido en 1520 por los O’Hynes, descendientes de los reyes de Connacht; lugar de tradiciones literarias y música irlandesa, cuya torre medieval reconstruida en el siglo XX, fue punto de encuentro de escritores como W.B. Yeats o Synge, que se reunían para revivir la tradición literaria irlandesa.
Sobre las 18:30–19:00 llegaremos a la localidad de Galway.

Por la mañana temprano recorreremos Galway, capital cultural del oeste irlandés, ha sido durante siglos un puerto mercantil cosmopolita, punto de encuentro entre clanes gaélicos, comerciantes españoles, normandos, ingleses y flamencos. Durante nuestra visita podemos recorrer: Eyre Square, corazón de la ciudad moderna, con esculturas que homenajean a JFK, cuya visita en 1963 marcó la memoria colectiva de Galway; Shop Street, completamente peatonal, donde músicos callejeros (buskers) convierten la ciudad en un escenario abierto, continuando la tradición oral irlandesa; St Nicholas’ Collegiate Church (s. XIV), donde —según tradición popular— Cristóbal Colón rezó antes de su viaje hacia el oeste; The Spanish Arch (s. XVI), parte de las viejas murallas marítimas, recordatorio de los vínculos con España y las rutas atlánticas de comercio de vino, sal y cuero y The Claddagh, antiguo barrio pesquero donde nació el famoso anillo Claddagh, símbolo de amor, lealtad y amistad, aún usado en bodas y compromisos.
Galway nos abre la puerta a Connemara, tierra de mares interiores, montañas de granito y pueblos donde aún se habla gaélico, uno de los paisajes más profundamente ligados a la identidad irlandesa. Los carteles, las canciones, los saludos, conservan la presencia cultural gaélica que fue reprimida durante siglos. Visitamos la Abadía de Kylemore, historia de amor y duelo convertida en postal romántica, con iglesia gótica y jardín victoriano. Convertida en colegio benedictino, nació como historia de amor victoriana: Mitchell Henry mandó construirla para su esposa Margaret. La pequeña iglesia neogótica junto al lago es una joya arquitectónica que parece salida de un poema romántico.
La tarde está dedicada a contemplar el paisaje, donde la luz cambia constantemente y convierte las montañas en espejos del cielo. Al terminar las visitas nos dirigiremos a la población de Leenane, donde se encuentra nuestro alojamiento.

Regresamos hacia el este, donde visitaremos Clonmacnoise, uno de los centros monásticos más importantes de Irlanda desde el siglo VI. Fundado en 544 por San Ciarán, Clonmacnoise se convirtió en uno de los centros monásticos más importantes de Europa occidental. Situado estratégicamente en la ribera del río Shannon —arteria natural de la isla— fue durante siglos un lugar de peregrinación, estudio, copiado de manuscritos, arte funerario y poder religioso. Clonmacnoise fue incendiado, saqueado o atacado más de 40 veces (por vikingos, irlandeses rivales y normandos), pero siguió renaciendo. Su decadencia final en el s. XIII, cuando el poder religioso se desplazó hacia centros urbanos, convierte sus ruinas en símbolo del tiempo detenido, de la espiritualidad que resiste pero también se transforma. Observaremos Cruces altas esculpidas como la Cross of the Scriptures (s. IX), una de las piezas más emblemáticas del arte medieval europeo; Torres redondas que actuaban como campanarios y refugios en tiempos de ataque y Restos de catedrales y iglesias tempranas, que muestran cómo el cristianismo irlandés evolucionó antes y después de la llegada de los normandos.
Continuamos hasta Mellifont Abbey, fundada en 1142 por monjes cistercienses llegados de Francia para renovar la espiritualidad medieval. Mellifont fue el primer monasterio de esta orden en Irlanda. El nombre deriva del latín Mellifons —“fuente de miel”— evocando la paz y la productividad espiritual que buscaban estos monjes. La abadía conserva elementos únicos como el lavatorium octogonal, donde los monjes se purificaban antes de la liturgia.
Cerramos el día en Drogheda, una ciudad que condensa la historia militar y política de Irlanda desde los normandos hasta la independencia. Situada en la desembocadura del río Boyne, fue codiciada por su posición estratégica y sus defensas. Está dominada por Millmount Fort, elevación fortificada desde la época normanda sobre un antiguo túmulo prehistórico. Reconstruido y reforzado a lo largo de los siglos: símbolo del poder inglés en la región. Así como la Magdalene Tower, parte superviviente de una antigua fundación dominica. Su torre esqueleto sirve como marcador visual del pasado medieval urbano.
Valorar Monasterboice: cruces altas

El valle del río Boyne, a una hora al norte de Dublín, es uno de los paisajes arqueológicos más importantes del planeta. Antes de faraones y pirámides, antes de Stonehenge, las comunidades neolíticas de Irlanda levantaron aquí monumentos gigantescos de piedra con una precisión arquitectónica y astronómica que aún asombra.
Brú na Bóinne significa “palacio del Boyne”, pero también puede leerse como “morada sagrada del río”. En torno a este paisaje —fértil, navegable, estratégico— se concentraron comunidades agrícolas que, hace más de 5.000 años, erigieron túmulos funerarios monumentales con corredores que conducen a cámaras interiores. Brú na Bóinne forma un complejo con más de 90 monumentos identificados; representa la cumbre de la arquitectura neolítica europea, donde sus túmulos principales —Newgrange, Knowth y Dowth— son obras maestras de ingeniería sin metal, construidas con piedra, músculo y conocimiento. Además, sus grabados en espiral, ondulaciones y círculos son uno de los corpus artísticos más antiguos de Europa, cargados de símbolos cuyo significado sigue abierto.
Nos adentraremos en una de las grandes joyas neolíticas de Europa: Newgrange, tumba construida hacia el 3200 a.C., más antigua que las pirámides de Egipto. Sus espirales grabadas siguen siendo un misterio interpretativo: ¿cartografía astronómica?, ¿ritual funerario?, ¿mitología solar? Lo único seguro es su precisión arquitectónica: durante el solsticio de invierno, un rayo de sol entra por una abertura superior e ilumina la cámara funeraria. Una experiencia que nos recuerda que Irlanda fue un centro cultural milenario antes de ser una nación, y que la espiritualidad antigua sigue latiendo en la piedra.
Regresamos a Dublin, para pasar nuestra ultima tarde. Tiempo libre y alojamiento.
A las 7:30 de la mañana salida hacia el aeropuerto de Dublin.
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ESTE ITINERARIO PUEDE TENER MODIFICACIONES TRAS LA PUBLICACIÓN DEL PRECIO DEFINITIVO.
TE RECORDAMOS QUE ESTE VIAJE TIENE UN PASAJE LIMITADO DE 16 PERSONAS.
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